Si se te duermen las piernas, te duele la espalda o necesitas acomodarte constantemente, el problema probablemente no sea tu concentración. Y tampoco necesariamente tu flexibilidad.
En muchos casos, la causa es mucho más simple: la forma en que estás sentada y el soporte que estás utilizando.
Para eso se diseñaron los cojines de meditación y puedes ver los nuestros haciendo click aquí.
¿Te está pasando esto?
Si dijiste que sí a dos o más, probablemente el problema no es tu capacidad para meditar sino la forma en que estás sentada. Quizás te sientas directamente en el piso. Quizás usas cualquier cojín que encontraste en casa.
Uno de los errores más comunes es intentar meditar con las rodillas suspendidas en el aire porque así aparece en muchas fotografías.
La imagen se ve bonita, pero para muchas personas no es una postura que se puede sostener cómodamente durante varios minutos.
Cuando las rodillas no tienen apoyo, el cuerpo pierde estabilidad y la espalda tiene que trabajar más para mantener el equilibrio.
Lo mismo ocurre cuando utilizas cojines demasiado blandos. La pelvis se hunde, la postura colapsa poco a poco y mantenerse erguida empieza a requerir más esfuerzo del necesario.
Por eso muchas personas creen que necesitan más práctica o más disciplina, cuando en realidad el problema puede ser mucho más simple: el soporte que están utilizando.
Es como intentar caminar largas distancias con zapatos incómodos. El problema no es caminar. Es el soporte.
Un buen cojín de meditación (haz click aquí para verlo) no se hunde, eleva ligeramente las caderas y facilita una posición más cómoda para sentarse.
Esto ayuda a que las piernas, las rodillas y la pelvis trabajen mejor juntas para sostener el cuerpo. Como resultado, la espalda necesita menos esfuerzo para mantenerse erguida.
Lo primero que muchas personas notan no es una técnica más avanzada ni una experiencia espiritual distinta. Simplemente notan que sentarse se siente más cómodo.
Y cuando sentarte requiere menos energía, resulta mucho más fácil permanecer allí respirando, observando y practicando.
Durante varios años tuve un cojín de meditación (zafu y un zabutón) permanentemente en mi habitación.
Mirando hacia atrás, probablemente fue la época en la que fui más constante con mi práctica de meditación.
Simplemente porque sentarme era fácil y cómodo desde el primer minuto.
No tenía que negociar conmigo misma ni buscar una posición que funcionara.
El espacio estaba listo y eso hacía que practicar fuera mucho más fácil.
No necesitas ser flexible. No necesitas sentarte en posición de loto.
Y definitivamente no necesitas parecerte a una fotografía de stock.
Lo que necesitas es una posición que tu cuerpo pueda sostener con comodidad durante el tiempo que quieres practicar.

Algunas personas utilizan únicamente un zafu. Otras prefieren combinarlo con un zabutón o al menos una manta para dar más comodidad a rodillas y tobillos, especialmente cuando practican sobre pisos duros.
Es la misma combinación que durante años tuve preparada en mi habitación y que me ayudó a mantener una práctica mucho más constante.
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