Cambiar de almohada parece la solución lógica cuando te despiertas con dolor de cuello.
Pero si ya compraste una almohada nueva y el dolor sigue ahí, probablemente el problema no sea la almohada. Es el soporte que está recibiendo tu cuello.
La función principal de una almohada es sostener la cabeza, pero el cuello tiene una curva natural que también necesita apoyo.
Cuando esa curva pierde su alineación durante varias horas, los músculos y tejidos del cuello permanecen bajo mayor tensión y es más probable que amanezcas con rigidez o molestias.
Aquí es donde entra el rollito cervical. Su función no es sustituir la almohada, sino dar soporte a la curva natural del cuello.
Cuando te acuestas boca arriba, la parte posterior de la cabeza descansa sobre la almohada, pero debajo del cuello queda un espacio natural creado por la curva cervical.
Ese espacio también necesita soporte.
Si intentas rellenarlo únicamente con una almohada más alta, la cabeza se eleva y el cuello permanece flexionado durante toda la noche.
El rollito cervical está diseñado para apoyar únicamente la curva del cuello. La almohada sostiene la cabeza; el rollito sostiene el cuello. Juntos ayudan a mantener una alineación más natural de la columna mientras descansas.
Haz una prueba.
Acuéstate boca arriba sin almohada y desliza una mano por debajo de tu cuello.
¿Notas el espacio que deja la curva cervical?
Ese es el espacio que un rollito cervical está diseñado para apoyar.
Cuando duermes de lado, el objetivo es mantener la cabeza, el cuello y la columna en una línea recta.
Como el hombro crea un espacio entre la cabeza y el colchón, la almohada aporta la altura necesaria para rellenarlo.
El rollito cervical ayuda a mantener el soporte bajo la curva del cuello.
No hacen el mismo trabajo.
Trabajan juntos para favorecer una mejor alineación.
Si ya cambiaste de almohada y el cuello sigue doliendo, antes de comprar otra pregúntate si tu cuello está recibiendo el soporte que necesita.
En Lila diseñamos nuestro rollito cervical precisamente para cumplir esa función. Mantiene una forma firme y consistente para sostener la curva cervical, algo que una toalla enrollada o una almohada tradicional no siempre consigen.
Muchas personas descubren que el cambio no estaba en encontrar «la almohada perfecta», sino en darle al cuello el soporte que le había estado faltando.