Muchas veces, los síntomas que experimentamos durante el periodo son maximizaciones de síntomas que ignoramos en otros momentos del ciclo menstrual.  Por ejemplo, si tu estómago es particularmente sensible a lo largo de tu ciclo, probablemente se haga sentir cuando te baje “la regla”.

Así que, ¿por qué no agarrar con las manos en la masa a esos síntomas irregulares antes de que nos pasen factura durante la menstruación?

Una manera de lograrlo es llevando un diario que refleje los síntomas que no están muy bien en nuestro cuerpo en el día a día.  Lleva tu atención a tu cuerpo y luego déjate sorprender.  Puedes notar las cosas más pequeñas, como ansiedad a media tarde o un dolor de cabeza latente, pero leve en la mañana.

Una vez que identificas un síntoma, anótalo en tu agenda, pero no te quedes en el problema. Escribe, además, cómo mejorar ese síntoma, tomando como referencia la siguiente tabla:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El autor John Green escribió: “Esta es la cuestión sobre el dolor: demanda ser sentido. Te duele porque es real, te duele porque es importante. No dejes que nadie (ni tú mismo) minimice o compare tu dolor. Reconócelo.”

Este es el primer paso para mejorar dentro de un proceso que toma tiempo. Deja de ignorar que te duele y encuéntrale la solución.

Esperamos que este artículo sea útil para ti. Coméntanos si has emprendido alguna acción para mejorar tu menstruación.

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